“Efectos del entrenamiento en altitud”

mircoles, 29 de octubre de 2014 - 2 Comentarios

Los estudios mejor diseñados para analizar los efectos de diversas estrategias de entrenamiento en altura corresponden a Levine y Stray -Gundersen. A continuación mostramos los dos estudios que realizaron sobre el entrenamiento en altitud:

 

Primer estudio: (Levine y Stray-Gundersen, 1997)

Reclutaron a un grupo de 39 corredores universitarios que entrenaron juntos en Dallas (a nivel del mar) durante 4 semanas obteniendo una mejora de 2.1 % de la marca en 5000 metros. A continuación este grupo fue dividido en 3 grupos de 13 corredores, cada uno integrado por 9 hombres y 4 mujeres. Los grupos fueron denominados HiHi (high- high), HiLo (high-Low) y LoLo (Low- low). Los grupos HiHi y HiLo vivieron a 2500 metros de altura durante las 4 semanas, mientras que el grupo LoLo vivió y entrenó durante el mismo periodo a nivel del mar (Dallas). El grupo HiHi entrenó a 2500 metros de altura, mientras que el grupo HiLo entrenó a 1250 metros de altura. Los entrenamientos realizados por los tres grupos fueron similares en términos de volumen de entrenamiento (total de Km recorridos), intensidad relativa y características del terreno.

Resultados: los dos grupos que vivieron en altura aumentaron la masa eritrocitaria (masa total de hemoglobina) un 5.3 y un 10.5 % (HiLo y HiHi, respectivamente). También mejoraron el VO2max un 4 y un 3 % (HiLo y HiHi, respectivamente), pero sólo el grupo HiLo mostró una mejora adicional en la marca en 5000 metros al volver a Dallas a 1.4 %.

Conclusiones: según los autores el grupo HiHi aumentó la masa eritrocitaria pero su rendimiento no mejoró debido a que durante las sesiones de entrenamiento el VO2 tuvo que ser un poco menor debido a la hipoxia. El grupo LoLo tampoco consiguió mejorar su rendimiento porque no aumentó la masa eritrocitaria con el entrenamiento a nivel del mar. Pero no todos los sujetos del grupo HiLo experimentaron mejoras en el rendimiento, hubo casos de mejoras superiores al 5 % y otros de ausencia de mejora.

 

Segundo estudio: (Levine y Stray-Gundersen, 1997)

Estudiaron los efectos del sistema de entrenamiento HiLo en 26 corredores de elite (17 varones y 9 mujeres) de distancias comprendidas entre 1500 m y maratón, que compitieron en los campeonatos americanos de atletismo. Estos corredores fueron estudiados inmediatamente después de los campeonatos nacionales, es decir cuando debían encontrase en su pico de forma.

Tras 4 semanas viviendo a 2500 metros de altura y entrenando entre 1250 metros y 3000 metros de altura. Todos los entrenamientos de alta intensidad los realizaron a 1250 metros, mientras que el resto de los entrenamientos lo realizaron principalmente entre 2000 y 2800 metros de altura.

A este modelo de entrenamiento lo denominaron HiHiLo (High-High-Low) porque incorporó vivir a 2500 metros de altitud efectuando los entrenamientos de base (los de intensidad media y baja) a altitud moderada (2000-2800 m) y los entrenamientos de alta intensidad a baja altitud (1250 m) .

Resultados:

-          Tanto los varones como las mujeres mejoraron su marca en 3000 metros en 1.1 % y el VO2max en un 3 %.

-          La mejora del VO2max sólo explicó un 23 % de la variabilidad en la mejora de la marca en 3000 m, lo que sugiere que factores adicionales a la mejora del VO2max con el entrenamiento en altura fueron responsables de las mejoras observadas en la marca en 3000 m.

-          Estos corredores tenían una concentración de hemoglobina en sangre de 13.3 g % y tres días después de regresar del “campus de entrenamiento en altura” tenían 14.3 g %.

Conclusiones: este estudio sugiere que la permanencia en altura y el entrenamiento en hipoxia moderada es muy eficaz para aumentar el rendimiento en competiciones de 3000 y 5000 metros en deportistas de nivel alto y en deportistas de elite. No obstante, al carecer de grupo control no es posible diferenciar qué parte de la mejora en rendimiento es debida al entrenamiento per se y qué parte es debida a la altitud (residencia y entrenamiento en altura). Por otro lado llama la atención que el incremento de la concentración de hemoglobina no correlacionó con el incremento de VO2max, cuando este tipo de correlación ha sido comunicado en los estudios en los que se ha observado un incremento del VO2max con autotransfusion (Ekblom y col, 1972).

En los estudios de entrenamiento en altura de Levine y Stray -Gundersen se observó también un aumento del VO2 correspondiente al umbral ventilatorio (VT1) en el grupo HiLo. Sin embargo, no observaron cambios significativos ni en la economía de carrera (VO2 en estado estable a una determinada velocidad de carrera) ni en la concentración de lactato a una determinada velocidad submáxima. En general, un aumento de la concentración de hemoglobina se asocia a un descenso de la concentración de lactato durante el esfuerzo submáximo. La estrategia HiLo se ha mostrado eficaz para producir aclimatación ventilatoria y aumentar la respuesta ventilatoria a la hipoxia. También se ha observado con esta estrategia un incremento de la capacidad tampón muscular y de la eficiencia energética del pedaleo (Gore y col, 2001), así como de la economía de carrera (Saunders y col, 2004).

 Consumo máximo de oxígeno de 26 corredores de elite, antes y después de ser sometidos a 4 semanas de residencia a 2500 m realizando los entrenamientos de alta intensidad a 1250 m y los de baja y moderada intensidad a 2000-2800 m de altitud. Los corredores fueron testados inmediatamente después de los campeonatos nacionales de atletismo americanos, 1 día antes del “campus” en altura e nuevamente tres días después de la finalización del “campus de entrenamiento en altura”. La gráfica A corresponde a la respuesta observada en los varones y la gráfica B a los efectos observados en las mujeres. * indica diferencias estadísticamente significativas con el rendimiento observado antes del campus. Adaptado de (Stray-Gundersen y col, 2001).

Escrito por Rafa Martínez

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Comentarios 2 en total

Bernat el jueves, 30 de octubre de 2014

entonces... ¿podríamos deducir que, puesto que en la isla es muy dificil entrenar por encima de los 1000m y que el porcentage de mejoría en altura es tan escaso que podría incluso relacionarse directamente al entreno en sí (o eso parece a grandes rasgos), podemos olvidarnos de la posibilidad de intentar 'escapar' del nivel del mar para mejorar rendimiento?

Rafa Martínez el jueves, 30 de octubre de 2014

Hola Bernat, bueno, primero hay que saber que estos estudios están enfocados para intentar "aclarar" y desvelar las adaptaciones en altura. Casi todos los estudios al respecto se hicieron justo antes de las olimpiadas de Méx 1968 donde los fisiologos se pusieron las pilas ya que se competiria a una altitud fuera de lo normal para el resto. 

No quiero decir que esto no sea aplicable al resto pero quién puede dormir arriba y entrenar abajo? La única opción que se me ocurre es con una cámara hiperbárica para simular las condiciones de altitud, algo un poco más "asequible". No obstante, estos estudios están más enfocados a "concentraciones" o a estancias precompetición.

Espero haberte podido ayudar Bernat! Un abrazo!!

pd: dormir en Sa Bataia de momento no tiene ningún efecto (recuerda: entre 1900-2800m se producen las mayores adaptaciones), jajaja